Arnold “Arnie” Bauer: la despedida de un historiador de UC Davis enamorado de Chile

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En 1966 Arnold “Arnie” Bauer llegó a Chile por primera vez. Su objetivo era realizar investigaciones relacionadas con su tesis de doctorado de UC Berkeley sobre historia latinoamericana. Y si bien este hijo de granjeros de Kansas, había vivido en Casablanca (Marruecos) realizando su servicio militar, San Francisco y México, fue Chile el “lugar al que mucho” quiso, como el mismo Dr. Bauer diría sobre nuestro país en su exquisita prosa de “Chile en el corazón”. Fueron casi 50 años de estrecha relación entre Chile y este profesor del Departamento de Historia de UC Davis, de la cual no tan sólo surgirían grandes amigos, sino que también grandes obras, como el clásico libro “La sociedad rural chilena: desde la conquista española a nuestros días”.

El lunes de esta semana, “Arnie” regresó a Chile: parte de las cenizas del historiador fallecido en julio de 2015 en Estados Unidos fueron depositadas en la iglesia de la Hacienda San José del Carmen del Huique, cerca de Santa Cruz (Región de O’Higgins). Este lugar fue clave en su investigación para escribir “La sociedad rural chilena”.

“La curiosidad de Arnie era inogatable”, diría en la ceremonia el economista, empresario y político chileno Carlos Hurtado Ruiz-Tagle, ministro de Obras Públicas de Patricio Aylwin (1990-1994) y amigo de “Arnie” desde su llegada a Chile.

Cuando asumió su posición en Davis a principios de los ‘70s, “Arnie” conoció a Juan José Romero, uno de los “Davis Boys”: chilenos que estudiaron en UC Davis en los ’60s y ‘70s y que luego lideraron el boom frutícola de nuestro país. “Espíritu muy amplio”, añadió Romero a la descripción de Bauer. Y salpicó su discurso con anécdotas. Además de ser un “eximio” jugador de bridge, el historiador tenía dos patos en California que siempre lo esperaban tras el trabajo para luego irse los tres caminando. Por eso, cuando Bauer construyó con sus propias manos “un pedacito de Chile en California” tras su ausencia del país entre 1974 y 1989, comenzó a producir su propio vino al cual llamó “Los Patos”.

Tras restablecer sus conexiones académicas y emocionales con el país en los ‘90s, Bauer empieza a pasar la mayor parte de los inviernos californianos en Chile. Impulsa la creación del Centro de Estudios para la Educación en el Extranjero en Chile de la U. de California (Education Abroad Program, EAP), el cual funcionaba en el Campus Oriente de la U. Católica, y se transforma en su director en 1994 -1995 y entre 2001-2004. Carmen Gloria Guiñez fue la coordinadora académica permanente del programa. “Yo sé que todos tienen defectos, pero yo tuve la fortuna de no conocerle ninguno”, serían algunas de las sentidas frases que Guiñez diría sobre Bauer en la ceremonia.

También en los ‘90s, Bauer conoce a Charles “Chuck” Walker, colega en el Departamento de Historia de UC Davis y actual director del Hemispheric Institute on the Americas, y se transforma en su “amigo, editor y consejero”. Walker ayuda a conocer más en profundidad a Bauer: “entretenido, solidario, con gran capacidad para conversar”. En sus 20 años de amistad tomaron, al menos, un café a la semana. Tal vez en una de esas jornadas, Walker realizó una profunda entrevista a su amigo, titulada “Historiador por accidente”.

En 1999, Issa Kort, actual diputado por Rancagua, conoce a Bauer mientras estudia historia. En 2005 se iría a realizar una pasantía académica en el Departamento de Historia en UC Davis y Bauer se transforma en su mentor. Kort, quien cumplió un rol clave en materializar la ceremonia, agrega sobre Bauer: inocente, curioso, generoso, con gran capacidad de hacer amigos y de cultivar esas amistades, además de buen cantante de boleros, tangos y de Frank Sinatra. “Arnie conoció y reconoció Chile, lo aceptó y lo dio a conocer”, comentó.

Tal fue su conexión con nuestro país, que en 2005 Bauer recibió la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral, el máximo reconocimiento que Chile entrega a un extranjero por su contribución a la educación y la cultura del país.

Danielle Greenwood, la viuda de Bauer, compartió con la treintena de asistentes a la ceremonia: “Arnie amaba este país”, desde lo que llamaba su “comida honesta” (honest food) hasta la solidaridad de su gente. Entonces recuerda cuando el 27 de febrero de 2010, les sorprendió el terremoto en su departamento de Providencia. Arnie ya cojeaba y hasta un vecino con un bebé en los brazos le esperó para que todos juntos evacuaran el edificio. Y también rememora su dolor al dejar Chile hace unos años y su dificultad para regresar por temas de salud.  Ahora “Arnie” regresa a su “humor y modo chileno” (Chilean mood and mode), “no de la forma en que quería”, como reconoce Danielle, pero lo hace para descansar bajo una sobria placa que reza: “Destacado historiador y académico norteamericano”. Por cierto, sus cercanos se encargaron de trascender su vida profesional y de reconstruir la propia historia de este historiador.

Crédito: Las imágenes que acompañan este artículo fueron tomadas por el equipo de prensa del diputado Kort o pertenecen al archivo personal de Arnold Bauer.